
El río Omecillo no es solo un curso de agua; es el arquitecto de un paisaje que parece sacado de un cuento. Pasearemos bajo la sombra de chopos, sauces y alisos que lucen un verde tierno y vibrante.
Caminar junto al Omecillo es practicar el "mindfulness" antes de que se inventara la palabra. Es una invitación a bajar las revoluciones y respirar de verdad en un entorno de paz absoluta.